Colon irritable

El colon irritable se produce porque los intestinos se contraen con demasiada fuerza o con poca fuerza. Esto hace que la comida se mueva muy rápido o muy despacio a través de ellos.

Las principales causas de esta alteración son las situaciones de tensión o estrés; los cambios de rutina (por ejemplo, los viajes) pueden desencadenar o empeorar los síntomas. También el hecho de comer rápido, no masticar bien, tomar bebidas con gas o masticar chicle aumentan la cantidad de aire en el intestino, lo que produce dolor de barriga.

Es una enfermedad muy frecuente y molesta, pero no es grave. No empeora con la edad y tampoco produce complicaciones destacables.

Las molestias más frecuentes son gases, sensación de plenitud («tripa llena»), y en ocasiones diarrea, estreñimiento, dolores abdominales, urgencia para ir a defecar, sensación de necesidad de defecar después de haberlo hecho, etc.

colon irritable

Digestiones pesadas

Muchas personas tienen la tripa hinchada, eructan, tienen aires, pesadez después de comer, náuseas e incluso ardor.

Es frecuente que todas estas molestias las tenga porque se le acumulan gases en el intestino debido a que traga aire sin darse cuenta: por comer deprisa, no masticar bien las comidas, a veces simplemente por estar estresado o con ansiedad. O también porque introduce gas con las bebidas. En otras ocasiones, no hay una causa clara. En cualquier caso, no debe preocuparse, aunque es molesto, no es grave.

Dispepsia

Intolerancia a lactosa

La lactosa es un azúcar que hay en la leche. Tener intolerancia a la lactosa significa que su intestino no digiere bien dicho azúcar y le puede provocar náuseas, retortijones, hinchazón del vientre, gases, diarrea y heces flotantes y de olor fétido pasado un período de tiempo de entre 30 minutos y 2 horas después de comer o beber alimentos que tengan lactosa.

Las molestias suelen aliviarse unas horas después. Los niños pequeños en ocasiones pueden presentar solo pérdida de peso.

Hay diferentes grados de intolerancia. Algunas personas no pueden ni probar la leche, otras en cambio pueden tomarla en pequeñas cantidades, sobre todo si se acompaña con otro tipo de comida.

 

Ardor de estómago

Cuando el ácido del estómago sube por el esófago produce una sensación de quemazón (ardor o acidez) desde el estómago hacia arriba, llegando incluso a la garganta. El ácido del estómago es muy fuerte e irrita el esófago.

Tener algo de reflujo puede ser normal. Más del 50% de mujeres embarazadas tiene ardores durante el embarazo. Se considera una enfermedad cuando usted presenta ardores frecuentemente.

También algunas medicaciones favorecen los ardores.
La hernia de hiato consiste en que una parte del estómago sube desde el abdomen al tórax, lo que favorece el reflujo.

No obstante, muchas personas tienen hernia de hiato y no presentan reflujo.

RGE

Estreñimiento

Estar estreñido significa tener problemas para expulsar las heces porque son muy duras. El intestino tiene que hacer un gran esfuerzo para poder expulsarlas. Esto puede producir molestias importantes y, a la larga, hemorroides y diverticulosis.

Se llama estreñimiento crónico a aquel que dura más de un año.
No todas las personas tienen los mismos hábitos a la hora de defecar. Se considera normal expulsar las heces desde 3 veces al

día hasta 3 veces por semana.
Todo el mundo ha estado estreñido en alguna ocasión, pero es más frecuente en las personas mayores y durante el embarazo.

estreñimiento

Diarrea aguda

La diarrea es la eliminación de heces más blandas y con una frecuencia de deposiciones mayor a 3 veces en un día. Lo más habitual es que se cure en 1 o 2 días.

La causa más frecuente suele ser un alimento en mal estado, una infección, algunos medicamentos o incluso el estrés emocional.

GEA
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Ácido úrico y gota

Los valores normales de ácido úrico dependen de cada laboratorio. Se considera elevado por encima de 7 mg/dl en mujeres y de 8 mg/dl en hombres.

La causa principal del ácido úrico elevado es la herencia. También pueden influir el consumo excesivo de alcohol, una alimentación incorrecta o la toma de algunos medicamentos como ácido acetilsalicílico.

La mayoría de las veces el ácido úrico elevado no produce ningún síntoma y no es preciso que tome medicamentos, a no ser que supere valores de 12-13 mg/dl.

En algunos casos el ácido úrico puede acumularse en las juntas o articulaciones y producir la gota o artritis gotosa. En otras ocasiones se acumula en el riñón y puede producir piedras (cálculos) o alterar su funcionamiento.

La gota es una artritis muy dolorosa, generalmente afecta al dedo gordo del pie, pero también puede presentarse en el empeine del pie, tobillo, rodilla, codo o muñeca. Puede ocasionar fiebre e incapacidad para mover la articulación. Debe consultar a su médico y tratar convenientemente estos ataques, así como procurar una correcta alimentación y valorar si precisa un medicamento preventivo de nuevos ataques.

La gota es mucho más frecuente en hombres que en mujeres. Cuando una persona sufre muchos ataques de gota puede llevar a una gota crónica en la que hay dolor crónico, tofos (acúmulos de ácido úrico en tejidos blandos) y articulaciones deformadas.

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hiperuricemia

Hipotiroidismo

El tiroides es una glándula que está situada en la parte anterior del cuello y produce la hormona tiroidea. Esta hormona regula nuestra energía y metabolismo.

Cuando la glándula tiroidea funciona poco, hablamos de hipotiroidismo. Esta carencia tiene consecuencias distintas si ocurre durante la niñez o durante la vida adulta.

A todos los recién nacidos se les hace una prueba para descartarlo («prueba del talón»).

En los adultos y ancianos, el hipotiroidismo es frecuente, especialmente en mujeres. La causa más importante es la tiroiditis autoinmune (se desconoce el motivo, pero el organismo produce unas defensas [anticuerpos] que dañan el propio tiroides). La segunda causa es el tratamiento de algunos problemas del tiroides con cirugía o yodo radiactivo.

Cuando el tiroides funciona poco, puede notar cansancio, aumento de peso, somnolencia, estreñimiento, sensación de frío, pensamiento lento, pérdida de memoria, torpeza, pulso lento y piel pálida, fría e hinchada, sobre todo en la cara.

El médico lo diagnostica con un análisis de sangre en el que se mide el nivel de las hormonas TSH y T4L. Algunas personas tienen la TSH un poco elevada y la T4L (principal hormona tiroidea) normal, esta situación se llama hipotiroidismo subclínico y requiere solo control analítico.

El tratamiento se hace con hormona tiroidea en forma de pastillas, que suplen en pocas semanas la falta de esta. Si está embarazada, seguramente necesitará aumentar la dosis de hormona.

hipotiroidismo

Dislipemia

El aumento de colesterol en la sangre es uno de los factores de riesgo para enfermedades del corazón y de las arterias (enfermedades cardiovasculares). Los niveles recomendables de grasas o lípidos en la sangre son valores orientativos. Actualmente se aconseja que el colesterol total sea inferior a 200 mg/dl, el colesterol «malo» o LDL-colesterol inferior a 160 mg/dl, el colesterol «bueno» o HDL-colesterol superior a 40 mg/dl y los triglicéridos inferiores a 200 mg/dl.

En las personas que ya han presentado una enfermedad cardiovascular, los valores de LDL-colesterol se aconseja que estén por debajo de 100 mg/dl.

La alimentación es importante para controlar el colesterol, pero también es importante el control de otros factores de riesgo cardiovasculares: tabaco, sobrepeso, hipertensión arterial, falta de ejercicio y el azúcar elevado en la sangre (diabetes).

Dislipemia
dislipemiaDieta

Hipoglucemia

Una hipoglucemia es cuando el azúcar (glucosa) en la sangre capilar es inferior a 50 mg/dl, pero valores de 70-80 mg/dl o superiores también pueden dar síntomas, sobre todo en diabéticos habitualmente mal controlados.

Las hipoglucemias se pueden presentar en personas diabéticas que están en tratamiento con insulina o con pastillas del tipo sulfonilureas o glinidas.

Las causas más frecuentes que suelen desencadenar hipoglucemia son: disminuir, retrasar o saltarse una comida, aumentar súbitamente el ejercicio físico, errores en la toma de los antidiabéticos orales (tomárselos 2 veces) o en la dosis de insulina, errores en la técnica de administración de la insulina, tomar alcohol en exceso, etc.

Los síntomas más frecuentes son: temblor, sudoración, debilidad, nerviosismo, hambre, sueño. Si no se trata correctamente, puede aparecer: torpeza, falta de coordinación y marcha inestable (como «borracho»). En casos graves: desorientación, agitación, agresividad y pérdida del conocimiento.

Cada persona suele presentar los mismos síntomas y debe aprender a reconocerlos tempranamente y tratarlos de la forma correcta.

DM tipo2 hipoglucemia